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por Dr. Federico Tallone 

La declaración de pandemia y su implicancia en el ámbito del seguro

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró recientemente el coronavirus como "pandemia" después de que el número de casos afectados fuera de China se haya multiplicado en forma exponencial en todo el mundo. Los casos de Coronavirus han variado en cuanto a su gravedad, desde síntomas leves hasta enfermedades graves y muertes. Al 1° de Abril ha habido ya 887 mil casos confirmados y más de 45 mil muertes en todo el mundo. La decisión obliga a una mayor actuación por parte de los gobiernos para proteger a la población, pero también generará un grave impacto económico.

La situación generada ha provocado que la actividad económica de muchos países se haya paralizado. El consumo y el turismo son algunos de los sectores más damnificados, ya que por las recomendaciones y las medidas gubernamentales se han suspendido las conexiones entre los distintos países, generándose un cierre total de fronteras, y por ende de la economía en general.  

 

En este sentido, los impactos individuales sobre las compañías de seguros pueden ser en todo caso significativamente distintos en atención al ramo en el operan, la estructura de sus carteras de inversión, el perfil de riesgo de la entidad, y la utilización o no de técnicas de gestión de cobertura mitigantes de los riesgos asociados a la extrema volatilidad de los mercados.

 

Una primera línea de impactos negativos está relacionada con la cobertura de contingencias a las que pueden estar obligadas las compañías que operan en algunos ramos a los cuales nos referiremos en este comentario. Piénsese en la mayor siniestralidad por coberturas relacionadas con la cancelación de eventos, seguros de viaje, seguros que cubren la interrupción/retraso de suministros básicos para determinadas industrias, seguros de salud o seguros de crédito y caución.

 

Nótese, por el contrario, que también es altamente probable que, como consecuencia de la interrupción de la actividad habitual, a corto plazo se reduzca la siniestralidad en otros ámbitos en los que el seguro tiene un peso significativo. Por ejemplo, los seguros de autos y los relacionados con la movilidad. La afectación individual, en cada caso, dependerá de los productos comercializados, las coberturas ofrecidas y, en última instancia, de las eventuales exclusiones en la redacción de las pólizas de pérdidas atribuibles a efectos de epidemias o pandemias.

Esta situación no es ajena obviamente al ámbito de los seguros patrimoniales o de personas, que es la problemática que queremos abordar en este comentario.

 

FUERZA MAYOR. A tenor de lo expuesto, la declaración por parte de la OMS como PANDEMIA y las distintas acciones llevadas a cabo por parte de los Estados, Organismos e instituciones mundiales, COVID-19, tiene todas las características para ser considerado de Fuerza Mayor y por tanto liberar a las aseguradoras de la carga financiera total. En otras palabras, las epidemias declaradas tienen la consideración de riesgo catastrófico en los contratos de seguro y, como tales, su cobertura suele quedar excluida de las pólizas. Ello, podría darse en la mayoría de los casos, aunque a continuación veremos que no es tan así, y que el mercado asegurador está acompañando a sus asegurados en esta crisis económica y sanitaria mundial.

 

Tras declararse la pandemia las condiciones de las coberturas de daños de distintos tipos de seguros pueden cambiar según las condiciones pactadas. Así, en muchas ocasiones el contrato incluye como excepción precisamente las situaciones de pandemia.

 

Por regla general, aquellos siniestros cuyo origen esté en un hecho denominado de fuerza mayor están expresamente excluidos en póliza precisamente por no ser previsibles ni evitables mediante medidas conocidas o viables para reducir el riesgo. Digamos que la probabilidad de ocurrencia, la magnitud del suceso y la capacidad de establecer mecanismos de aseguramiento en base a la técnica actuarial hace inviable a la fecha dar una solución a este tipo de riesgos desde la industria aseguradora. Suelen excluirse en póliza aludiendo a este carácter de fuerza mayor los daños y perjuicios provocados por: Desastres Naturales tales como erupciones volcánicas, terremotos, temblores de tierra, desprendimientos o corrimientos del terreno, aludes, huracanes, ciclones, Conflictos armados o guerra (civil o internacional), Enfermedades Infecciosas o víricas como el VIH, entre otros.

 

La preocupación ha escalado en varios países, como el mismo coronavirus.  En Chile, la Superintendencia de Salud aclaró que las Isapres no pueden excluir cobertura del tratamiento por coronavirus COVID-19 por la declaración de pandemia. La acotación llegó luego de que usuarios en redes sociales denunciaran la difusión de informativos en que aseguradoras advertían que usuarios se quedarían sin cobertura si la enfermedad pasa a ser declarada pandemia.

 

Por su parte, en España, la Asociación Empresarial del Seguro UNESPA, ha señalado que la asistencia sanitaria está garantizada para todos los clientes. En tal sentido han querido transmitir un mensaje de tranquilidad señalando que las "aseguradoras de vida se encuentran, igualmente, satisfaciendo de forma puntual las indemnizaciones correspondientes por los casos de fallecidos asegurados por coronavirus y entregando las sumas aseguradas a los beneficiarios designados".

 

La Asociación de Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) aseguró que más de 90 por ciento de las primas de seguros en México está cubierto por coronavirus, incluso en situación de pandemia.

COBERTURA. Lo mismo ha ocurrido en nuestro país, en el cual luego de un relevamiento efectuado por AVIRA (Aseguradores de Vida de la República Argentina), se determinó que la mayoría de las aseguradoras cubren el fallecimiento en este escenario de pandemia, y las que los tienen excluido en sus pólizas la van a terminar cubriendo. Por su parte desde la Superintendencia de Seguros de la Nación, aclararon que toda comunicación, circular y/o resolución en el marco de la Emergencia Sanitaria declarada por la ley 27.541 y ampliada por el decreto 260/20, será comunicada a través de los canales habituales del organismo, cosa que hasta el momento nada manifestaron.

 

En lo que refiere al seguro automotor existe gran preocupación por parte de los asegurados respecto de si la compañía de seguros debe cubrir o no al asegurado frente a un siniestro que se produce habiendo violado el asegurado la prohibición de circular de acuerdo a lo dispuesto por el decreto N°297/2020 y ampliado luego por el decreto 325/2020 dictado por el Poder Ejecutivo Nacional, de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio. En este caso, y para tranquilidad de los asegurados, podemos decir que en el Seguro de Responsabilidad Civil Automotor no existe una exclusión de cobertura referida a pandemias. No obstante ello, aún en el caso de que el asegurado circule en infracción al decreto, esto es de manera ilegal o ilícita, también tendrá cobertura, puesto que justamente en este tipo de pólizas de RC automotor, lo que se protege es precisamente el patrimonio del asegurado ante un hecho ilícito por una negligencia. Es decir, ante el incumplimiento de una norma, como puede ser la violación de la prohibición de circular para ciertos vehículos que están fuera de las excepciones previstas en el Decreto (art. 6) siempre estará vigente la cobertura asegurativa sobre el vehículo, más allá de la sanción administrativa que deberá cumplir el infractor.

 

Por otro lado, y más allá de lo señalado, el decreto mencionado deja un margen muy amplio para quienes pudieran circular fuera de las excepciones previstas en el art. 6, cuando señala en su art. 2 que: “…Quienes se  encuentren cumpliendo el aislamiento dispuesto en el artículo 1°, sólo podrán realizar desplazamientos mínimos e indispensables para aprovisionarse de artículos de limpieza, medicamentos y alimentos”.

 

Obviamente que el caso de que exista efectivamente por esta situación excepcional generada a partir de la declaración de Pandemia del Covid-19, ello no implica que la aseguradora no pueda rechazar un siniestro si se dan ciertos supuestos de exclusión de cobertura. Tal sería el caso, por ejemplo, en el supuesto de que el asegurado viole un control policial y produzca como consecuencia de ello algún accidente al evadir la zona vedada al tránsito, o por ejemplo por falta de carnet, alcoholemia y las habituales faltas cometidas en el tránsito vehicular.

 

Otro de los supuestos se plantea con las aseguradoras de asistencia en viaje, entre tanto, sufragan las atenciones médicas que reciben aquellas personas aseguradas que han resultado infectadas por el coronavirus durante un viaje dentro de los límites fijados por el contrato. Las pólizas de asistencia contemplan, asimismo, los gastos de desplazamiento, alojamiento y manutención de, al menos, un acompañante del paciente. Los seguros de viaje que incluyen la cobertura de libre desistimiento permiten, asimismo, la cancelación de un viaje por cualquier causa a quienes los hubieran contratado.

 

Existen también numerosos tipos de seguros contratados fundamentalmente por empresas, como pueden ser los de Todo Riesgo Operativo, pérdida de beneficios (lucro cesante o daño emergente), contingencias (cancelación de eventos), responsabilidad civil y profesional y ciber-riesgos.

 

La garantía de pérdida de beneficios se incluye normalmente en las pólizas multirriesgo como garantía complementaria de otras de daños, incluido el todo riesgo de daño material, por lo que no se contempla su aplicación en casos de paralización de la actividad por epidemias o decretos gubernamentales.

 

EVENTOS. Quiero detenerme un momento en lo que refiere a las Pólizas contratadas para la celebración de espectáculos públicos.

 

Una cancelación por coronavirus impuesta por las autoridades sanitarias tendría la consideración de causa de fuerza mayor. Se entiende por causa de fuerza mayor aquel acontecimiento extraordinario que acaece desde el exterior, imprevisible, y que no hubiera sido posible evitar aun aplicando la mayor diligencia. Como regla general, el consumidor tiene derecho a la devolución del importe que haya pagado. No hay que devolver si se cumplen los dos requisitos siguientes: a) Que el espectáculo estuviera comenzado en el momento de suspenderse; b) Que la suspensión se deba a una causa de fuerza mayor. Entendemos que en una hipotética cancelación por coronavirus no se cumpliría el requisito a), pues siempre se produciría previo a iniciarse el concierto o festival. Por tanto, existiría obligación de devolver el importe de las entradas aunque sea por causa de fuerza mayor impuesta por las autoridades.

 

Por otro lado, ni el artista ni su oficina de booking tienen la consideración de consumidores, por lo que en la contratación prevalece el principio de la autonomía de la voluntad de las partes. Así pues, la obligación de pagar el caché del artista ante una cancelación del concierto por una causa de fuerza mayor como la del coronavirus depende de lo pactado en el contrato. Por supuesto, puede negociarse que no exista obligación de pagar el caché ante cancelaciones por determinadas situaciones extremas, acaso aquellas causas excluidas de las coberturas de los seguros de espectáculos. En ocasiones se suele incluir en la cláusula de cancelación el compromiso de las partes de buscar una fecha alternativa para el concierto, de manera que el contrato se pueda llegar a cumplir salvando el motivo de la cancelación. Esta posibilidad será más complicada con artistas internacionales con una planificación logística más limitada.

 

Generalmente, las pólizas de cancelación de eventos prevén la cobertura en caso de incomparecencia de las personas clave (artistas, dj, conferenciantes, etc.) o por cualquier causa fortuita no expresamente excluida en el contrato, como sí lo son las suspensiones decretadas por las autoridades debido a epidemias de cualquier tipo, aunque en este  último supuesto muy difícilmente se contrate tal supuesto. Los seguros de conciertos y festivales están diseñados para cubrir la cancelación del evento causas fuera del control del promotor tales como climatología adversa, incendio, huelgas, terrorismo, etc. Respecto a pandemias y emergencias sanitarias, habrá que estar a lo que establezca la póliza en su apartado de exclusiones. Muchos de los contratos de seguro firmados hasta 2019 no tienen excluida expresamente como causa la pandemia, y por tanto, la posible cobertura de una cancelación por orden de las autoridades ante el coronavirus dependerá del resto de exclusiones de la póliza. Pareciera lógico pensar, que las nuevas pólizas que se ofrezcan a partir de ahora incluirán una mención expresa al COVID-19 y a pandemias en general.

 

A modo de ejemplo, podemos mencionar un caso muy relevante que se ha dado recientemente ante la cancelación de algunos eventos deportivos de gran convocatoria mundial, como es el caso del Campeonato de Tenis de Wimbledon, celebrado en Londres todos los años, que se encamina a su primera cancelación desde la Segunda Guerra Mundial. Y justamente dicho torneo es el único de los Grand Slam que cuenta con  cobertura de seguros contra pandemias, por lo cual el impacto financiero por su cancelación será bastante menor a lo esperado.

En cuanto a las pólizas que, en diferentes ámbitos, cubren la responsabilidad de la empresa y de sus administradores, encontramos exclusiones específicas en las responsabilidades de explotación y profesional relativas al contagio o transmisión de enfermedades infecciosas, aunque con algunos matices, ya que en determinados casos se hace referencia exclusivamente a determinadas enfermedades y sus variantes (VIH) y, en otros, a cualquier virus o enfermedad infecciosa.

 

Algunos contratos de seguros ofrecen también, de forma complementaria, coberturas relacionadas con la ciber-privacidad y protección de datos, aparte de los específicos seguros de ciber-riesgos, de gran actualidad últimamente. Un gran número de empresas han tenido que adaptar a contrarreloj sus procesos productivos para adoptar técnicas de teletrabajo o homeworking entre sus plantillas. Conviene comprobar lo antes posible que los procedimientos adoptados siguen los estándares de seguridad necesarios para la aplicación de este tipo de garantías.

 

Todos estas cuestiones que he tratado de simplificar son algunos de los muchos interrogantes que se nos plantearan a diario como asegurados o incluso aseguradoras al momento de tener que analizar cada caso en particular. Al margen de lo específicamente previsto en los contratos de seguros patrimoniales a los que hemos hecho referencia en este artículo, y de otros aspectos económicos, laborales, jurídicos y fiscales que se deberán considerar, estoy convencido de que la industria del seguro no va a ser ajena a la gran ola de responsabilidad social y solidaridad que mueve a nuestra sociedad en las circunstancias más adversas, como ya se ha demostrado en otras ocasiones.

Gentileza de Revista ESTRATEGAS

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